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 nrique
Lobo Lozano es sin duda alguna, un valor a tener en cuenta en el
marco de la imaginería actual. Y para mi es un verdadero honor
encabezar su página web con estas líneas a modo de breve
presentación. Y además es una satisfacción personal, puesto que a
Enrique me unen unos fortísimos lazos de amistad muy bien
cimentada. Pues bien, por lo anteriormente expuesto, pueden pensar
que el contenido de este texto va a partir de la subjetividad y
del cariño. Desde luego los humanos por definición somos seres
subjetivos, pero podemos intentar por los menos, no ser parciales;
y este es el ejercicio que me he propuesto para hablar de Enrique
Lobo Lozano, como maestro y artista. Artista que al día de hoy, se
nos muestra consumado a fuerza de los años y del esfuerzo que
lleva dedicado al oficio de la madera, y a la formación de jóvenes
en el seno de las escuelas talleres.
nrique
Lobo dedico toda su juventud a formarse en el oficio; en aquellos
años de abiertas ilusiones y esperanza, fue muy importante
para él las experiencias vividas junto al escultor Antonio García
Romero, hoy profesor activo en la Facultad de Bellas Artes de
Sevilla. De la mano de Antonio, pasó por las aulas de la Escuela De
Artes y Oficios Artísticos, para más adelante recalar, aunque por
espacio corto de tiempo, en el taller del imaginero Luis Álvarez
Duarte, hecho que sin dudas, continuó reforzando su decidida
vocación. Y fue también por aquella época, más o menos, cuando
coincidimos por primera vez en el aula de imaginería policroma de
la Facultad de Bellas Artes, por aquellos días, yo le estaba
haciendo un retrato a mi amigo Antonio García Romero y
coincidentemente en el mismo lugar, un genial maestro, Luis Ortega
Bru, sacaba de puntos las cabezas de las figuras de la Sagrada Cena
de Sevilla. Ese fue nuestro primer encuentro, para poco tiempo
después continuar con una larga relación de aprendizaje,
colaboraciones, y miles de vivencias que han ido llenado nuestras
vidas, afianzado los lazos que hasta el día de hoy nos mantienen
íntimamente unidos.
os
años dedicados al magisterio en las escuelas talleres de Utrera,
Diputación Provincial de Sevilla, Catedral de Sevilla, Iglesia de
Santa Ana de Sevilla y actualmente, en un nuevo proyecto
recientemente puesto en marcha en Camas; han ido llenando casi 20
años continuados de dedicación a la enseñanza. Hecho que ha supuesto
para nuestro artista, un enriquecimiento personal extraordinario,
lo que le ha otorgado una experiencia y una madurez difícilmente
superable.
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dichas escuelas ha desarrollado contenidos relacionados con la
ebanistería, la talla ornamental y la restauración de mobiliario.
De exquisito habría que calificar, el resultado de la restauración
del coro y el órgano de la Iglesia de Santa Ana, catedral de
Triana, llevada a cabo durante los últimos años. Y como ejemplo de
labor personal, destacar la restauración completa del paso de Cristo
del Cerro del Águila, con un tratamiento de la madera que ha
otorgado nuevos valores a la obra de Manolo Duran, eliminando los
barnizados a pistola que deslucían una exquisita labor de talla. En
contrapartida, su dedicación a la realización de una obra personal
se ha visto mermada y ha estado supeditada a las labores docentes
anteriormente expuestas. Pero como dice nuestro sabio refranero:
“para muestra con un botón basta” y en los últimos dos años
Enrique Lobo nos ha ofrecido algunos de “esos botones”. Tres
imágenes cristíferas, que sin dudas representan con claridad el
perfil artístico y humano de Enrique: conocimiento creativo del
oficio; sinceridad consigo mismo, por lo que no hace concesiones a
los prototipos dulzones tan tristemente abundantes; inclinación por
el expresionismo, buscando el carácter de la obra por encima del
detalle o el virtuosismo hueco. Fíjense en las fotos de estas tres
obras, en estas imágenes Enrique ha proyectado su devoción por
“el Jesús del Gran Poder”, que le acompaña desde niño, y la belleza
morena y varonil del Nazareno de los Gitanos.
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mas les dejo con los contenidos de la pagina, con un brindis por la
amistad, por la vocación que a ambos nos alimenta, y además el
brindis lo hago con un poco de sentido orgullo, por sentirme en
parte responsable de los que bulle en el corazón del artista.
Juan Manuel Miñarro López |